¡Editora! ¡Qué guapo!… ¿y exactamente en qué consiste tu trabajo?

Durante 10 años trabajé para la Editorial Everest realizando talleres de animación a la lectura. Por entonces explicaba a los niños y niñas, cómo se hacen los libros y cuál es el trabajo de un ilustrador.

Ya ha pasado mucho tiempo desde entonces (casi 10 años), y ahora, como editora, si alguna vez tengo la oportunidad de reunirme con algún grupo de chicos y chicas, a la hora de hablar del trabajo de un escritor, un ilustrador incluso del cómo se hacen los libros, no hay dudas: más o menos todos te cuentan alguna experiencia de una visita de algún autor, todos han analizado y valorado los libros que tienen en sus aulas, etc…
Y entonces viene la pregunta:

¿Qué hacen los editores?
Cri-cri-cri-cri (onomatopeya)

Nadie tienen muy claro en qué consiste el trabajo de un editor, un PEQUEÑO editor.

Yo creo que lo primero que se le pasa a la cabeza a todo el mundo es: quien pone las pelas, alguien con mucho dinero.

¡Ay que me da la risa!… o el llanto… lo que prefiráis.

No hace mucho, para rematar ya, un conocido me preguntó eso de ¿y exactamente en qué consiste tu trabajo?

Como al parecer no se conoce mucho exactamente nuestro trabajo pero sí despierta cierto interés, intentaré resumirlo en esta entrada, siempre desde el punto de vista de una PEQUEÑA EMPRESA EDITORIAL especializada en álbumes infantiles ilustrados.

Y lo hago siguiendo el orden que conllevaría la publicación de un álbum ilustrado.

1. Recibir los textos.
Recibimos todos los días un buen número de escritos (es de agradecer). Los leemos, y seleccionamos. En ocasiones también puede suceder que nos lancemos “a la caza y captura” de un texto escrito por un determinado escritor/a que queramos incorporar a nuestra colección.

2. Una vez realizada la selección, perfilar el texto seleccionado.
Perfilar el texto seleccionado no quiere decir que le hagamos cambios, sino que le realizamos una corrección ortotipográfica (si fuera necesario) y siempre en colaboración con el autor/a del texto.

3. Pensar formato, idear la edición del álbum.
En esta parte, que me toca de lleno, no vale “dejarse llevar”. Quiero decir, uno no idea los libros al tuntún, soñando con una publicación maravillosa, con cientos de papeles estupendos, tamaño particular, desplegables y un número de páginas al antojo. No. Hay una serie de factores que se deben tener en cuenta, primero, para que la publicación no se dispare en precio (a no ser que lo mandes a imprimir a Bangladesh, China… de eso ya hablaremos también otro día). También porque no siempre se puede hacer técnicamente todo lo que a una le apetece. Para todo ello, una ha de tener la suficiente preparación y experiencia profesional para saber encauzar y seleccionar entre todas las variables posibles. Y todo, siempre con el texto como eje principal en la cabeza. El texto es el protagonista.

4. Presupuestos.
Tienes ideado ya tu álbum ilustrado, paginado y explicitado al detalle. Con ello, te diriges a la imprenta y solicitas costes de impresión y encuadernación (no es lo mismo el coste de un álbum ilustrado con encuadernación al cromo que rústica, no es lo mismo una tirada de 500 ejemplares que de 5000). Además, en la memoria del proyecto ya has decidido también el número de ilustraciones que llevará el álbum. Calculas el coste de las ilustraciones y lo sumas al coste inicial total del álbum. (Habría más factores que incluir en los costes… pero a grandes rasgos).

5. ¿Y ahora qué? ¿Quién paga esto? Financiación.
Qué libro tan guapo hemos pensado… pero ¿cómo lo vamos a pagar?
Con mucho cuidado (me suele responder mi compañero encargado de estos temas económicos).
Hay que tener en cuenta, los costes de producción, porcentajes de los autores, necesidades de financiación, rentabilidad, recuperación de la inversión, apalancamiento financiero, en definitiva la viabilidad económica de la producción editorial. Además se preparan y gestionan los contratos de edición.

6. Vale, tenemos el proyecto presupuestado y financiado. Buscamos a un ilustrador/a.
Contactamos con un ilustrador/a que tras explicarle el proyecto, le apetece y le encaja ilustrar el álbum.
Lo mismo que recibimos textos, recibimos también muchos books y portafolios de ilustradores que se ofrecen a colaborar en una de nuestras publicaciones. Personalmente recibo todos esos correos (que antes contestaba uno a uno y hoy en día, dada la saturación, me resulta cada vez más complicado) y los voy visionando y clasificando en mi fichero personal de ilustradores. A muchos/as incluso ya los conozco y sigo a través de redes sociales etc. A estas alturas del proyecto, ya tengo enfocado por dónde puedo “explotar” más la parte gráfica del álbum. Esto quiere decir, que según el texto (siempre el texto como punto de partida), puedes hacer que el libro tenga un carácter más poético, o más simbólico, o que se centre en el desarrollo de personajes, o que busques a alguien capaz de construir unos determinados ambientes acordes con el texto… etc, etc, etc.
Consulto entonces mi base de datos y anotaciones sobre los ilustradores que se han puesto en contacto con nosotros o que de alguna manera he podido conocer.
Hay otros factores que también pueden influir. Una editorial puede también llamar a un ilustrador en concreto porque sea ya tan conocido que supone una “marca” con todo lo que ello conlleva.
También hay ocasiones en las que el escritor ya trae bajo el brazo un ilustrador con unas ilustraciones ya montadas. Hasta la fecha, en nuestro caso, no hemos podido tener esta suerte de oportunidad (trabajo menos) ya que si hemos recibido algún proyecto conjunto, distaba mucho de los parámetros de calidad que esperamos de un álbum ilustrado. Además está la parte creativa de una editorial. El mismo título, con los mismos autores, no será igual en un sello editorial que otro.

7. Ilustrando.
Seleccionado el ilustrador/a se le facilitan los archivos adecuados, con los espacios bien definidos de antemano y si procede, se le dan unas pautas.
“Si procede se le dan unas pautas” =  a veces los toros se ven mejor desde la barrera y, sobretodo con los ilustradores “primerizos”, alguien habituado y experimentado en la materia puede guiarle en los pasos a seguir a la hora de enfocar su trabajo y sacar de sí aquello que le hace particular, especial y diferente de los demás. También pudiera ser que queramos potenciar un tipo de ilustración (sensorial, detallista, narrativa, humorística, plástica etc) e invitemos al ilustrador/a a investigar por esos caminos siempre si le parece bien y en total libertad. De todas formas, cuando llamas a un ilustrador y has estudiado previamente su trabajo, ya sabes a quien estás tocando la puerta.
A partir de ahí, me toca esperar. Esperar el proceso de creación del ilustrador/a que cuando considera finalizadas las primeras muestras (y en un plazo acordado por ambos) me las envía para su aprobación.
Recibo las pruebas y las estudio montadas con el texto. Estas pruebas, nos aseguran la calidad gráfica del álbum. En caso de no verle buena perspectiva, pagamos al ilustrador/a las pruebas, y le agradecemos su trabajo. En caso de verlas adecuadas, podemos perfilar (o no, porque está estupendo todo) algún aspecto y seguimos adelante. A partir de la 4ª ilustración, más o menos, el álbum ya está encaminado y ya solo hay que esperar ir recibiendo los archivos en el correo para que te alegren el día. En este momento pasamos a ser una especie de “guardianes” o “vigilantes” del texto que se está ilustrando. Lo mismo que a un escritor/a le gusta escribir y escribir, si das un folio en blanco a un ilustrador, puede emocionarse tanto que a veces se despiste un poco y se distancie demasiado de lo que nos está contando el texto, o que te lo deje arrinconado en una esquina. Libertad de interpretación sí, toda, pero siempre siempre, con el texto como hilo conductor.

8. Montando los archivos para imprenta.
El ilustrador/a ha terminado su trabajo, rematamos con la selección de cubierta y perfilamos la maquetación del texto. Pasamos unas primeras pruebas para su revisión a los autores y nosotros mismos revisamos por si se nos cuela algo. Se comenta entre todas las partes todo aquello que se estime oportuno. Cuando parece que todo está “en orden” procedemos a dar salida a los archivos adecuados para imprenta. Trabajamos con la imprenta, supervisamos las pruebas y nos ponemos a la espera de recibir nuestro deseado libro.

9. Presentación en sociedad.
Por fin llegan los ejemplares impresos y encuadernados, revisamos, tomamos fotos, enviamos los ejemplares correspondientes a sus autores y comenzamos con la parte realmente difícil para una pequeña editorial, en el proceso de edición de un libro: su distribución, difusión y comercialización.
Preparamos todo el material (fotos, vídeos, reseñas etc) que acompañan al título y lo publicitamos primero en nuestros canales habituales (web, blog, redes sociales etc).
Enviamos ejemplares de muestra a determinados suscriptores que quizás tengan a bien ayudarnos en la difusión de nuestro libro.
Enviamos ejemplares a nuestra red de distribuidores para que ellos se encarguen de hacer llegar el libro a las librerías.
En consonancia con los dos autores, buscamos lugares en los que podamos hacer pequeñas presentaciones, talleres o exposiciones que publiciten la obra. La participación activa de sus autores en este sentido, es FUNDAMENTAL (y debiera ser obligada).
Y entonces es cuando el libro comienza a tener vida propia. Te pasas los meses anotando entradas y salidas, llevando una contabilidad minuciosa, preparando liquidaciones, preparando envíos de ejemplares, peleándote con todo el mundo para que haga un huequito al libro…

Esto es a muy, muy grandes rasgos, a lo que nos dedicamos los pequeños editores exactamente. Me he centrado un poco más en la parte de producción, que es lo que me toca de lleno, pero para hacerse una primera idea, creo puede servir.

Quizás tenía que haberlo desarrollado más cuando monté el “¿Cómo se hacen los libros?”… claro que entonces, era mi/nuestra primera publicación… y sabíamos todavía menos que ahora…

como-libros foto

Texto e ilustración: Ester Sánchez / ISBN: 978-84-93533144  / Año de edición: 2007

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2 comentarios en “¡Editora! ¡Qué guapo!… ¿y exactamente en qué consiste tu trabajo?

  1. Me ha gustado mucho el post, saber exactamente la labor que desempeña un editor (realmente interesante) y especialmente la parte del ilustrador.

    Saludos

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